Los perros son animales de costumbres. Alterar de golpe su rutina diaria de paseos y comidas puede pasarle factura tanto a nivel físico como emocional.
Uno de los cambios que más solemos pasar por alto es la alimentación. Es habitual pensar que, por estar fuera de casa, da igual qué o cómo coma el perro esos días. Pero si tu compañero está acostumbrado a la comida cocinada para perros, lo mejor que puedes hacer por él es mantener esa misma alimentación también durante el viaje.
En este artículo repasamos cómo conseguirlo, junto con el resto de rutinas clave para que las vacaciones sean una experiencia positiva para toda la familia, patas incluidas.
Aprovechar las vacaciones para cambiar la dieta de nuestro amigo por darle algo diferente "para variar" o saltarse alguna toma porque no es fácil de transportar es el primer error.
El sistema digestivo canino no está preparado para cambios bruscos, y esto suele traducirse en vómitos, diarreas o simple malestar justo cuando menos conviene.
Mantener la misma comida, en las mismas cantidades y a las mismas horas, es una de las formas más efectivas de evitar molestias digestivas durante el viaje. Además, hoy existen formatos pensados precisamente para no romper esta rutina y poder seguir manteniendo su dieta natural gracias a los envíos a domicilio.
Por lo que no tienes que cargar con la comida durante el viaje y mantener la calidad de su alimentación sin renunciar a la comodidad, tanto si vais a un hotel como a una casa rural o un camping.
Antes de salir de casa, conviene preparar una maleta específica para tu perro con todo lo necesario para no tener que improvisar durante el trayecto o una vez en destino:
Para la comida hay dos opciones, una llevar en cantidad suficiente o confiar en marcas como Puromenu que te llevan la comida cocinada para tu perro al punto en el que te encuentres.
Tener todo esto organizado con antelación evita imprevistos de última hora y ayuda a que tu peludo cuente, desde el primer momento, con referencias conocidas en un entorno nuevo.
Uno de los pilares del bienestar canino es la previsibilidad. Aunque estéis fuera de casa, intentar respetar los horarios habituales de paseo, comida y descanso ayuda a que tu perro se sienta seguro incluso en un entorno nuevo.
Cuanto más se parezca el día a día del viaje a su rutina habitual, más rápido se adaptará y menos estrés acumulará.
Además de mantener sus rutinas y llevar todo lo necesario, hay pequeños gestos que pueden hacer que el viaje sea mucho más cómodo para él.
Si viajáis en coche, procura hacer paradas frecuentes para que pueda estirarse, beber agua y hacer sus necesidades. Además, siempre que sea posible, evita desplazarte durante las horas de más calor y asegúrate de que el vehículo esté bien ventilado.
Recuerda que nunca debes dejarlo solo dentro del coche, aunque sea por unos minutos.
Cuando llegues a tu alojamiento, dale tiempo para explorar el nuevo entorno a su ritmo antes de dejarlo solo. Y, por último, intenta mantener una actitud tranquila durante todo el viaje: los perros son muy sensibles al estado de ánimo de sus dueños, por lo que transmitir calma también les ayuda a sentirse más seguros y relajados.
Viajar con tu perro puede ser una experiencia muy gratificante si se hace con algo de planificación.
Mantener sus rutinas, especialmente la alimentación y los horarios, son los dos puntos más importantes para que las vacaciones sean un buen recuerdo para nuestro miembro de la familia favorito.